Sin llegar a caer en el pensamiento mágico ni en el animismo primitivo, todo jugador debe saber que el juego de la ruleta presenta ciertas variables, ciertas ventajas, que podría aprovechar para ganar con más frecuencia. Es esta conducta profesional, y no ningún ritual supersticioso, será lo que en definitiva hará que el jugador pierda menos de lo que gana.
Sin embargo, sólo hay buenos métodos y buenos sistemas, pero no hay sistemas infalibles para ganar a la ruleta. Y entre esos métodos se encuentra el auto - control del propio jugador, su conducta mesurada e inteligente. Por esta razón, quienes más pierden son aquellos que creen que es su día de suerte y hoy han llegado para llevarse todo el dinero disponible en el casino. Y esos sentimientos de irreal omnipotencia se refuerzan si el jugador va a jugar con amigos o con una novia a la que desea impresionar. Por eso los expertos recomiendan: en lo posible, vaya a jugar SOLO.
Una excelente medida para enfatizar los buenos hábitos del jugador es que éste fije un máximo de dinero a apostar, pero también el mínimo que desee ganar por día. Su éxito se halla en algún punto en medio de estas dos variables.
Con respecto al presupuesto disponible para jugar, se recomienda sólo llevar lo necesario para apostar ese día y nunca volver a casa o al hotel por más fondos para apostar. Tener la conducta y la disciplina de dejar de jugar cuando los fondos para ese día se han acabado es una medida excelente para evitar problemas. Mantener la periodicidad también es algo aconsejable, es decir, si acostumbra ir a jugar sólo una vez por semana, no altere esa periodicidad aunque haya perdido, o aunque haya ganado.
Es esencial que cada jugador se conozca a sí mismo y pueda reconocer posibles características de una personalidad compulsiva, que le obligue a salirse del método o sistema previsto y le haga propenso a perder. Es necesario recordar en todas circunstancias que es el jugador mismo quien determina si gana, sale con el mismo dinero con el que ingresó al casino, o pierde. Nadie puede decidir qué hacer, sino él mismo. Por eso, el conocimiento de uno mismo y de sus propias limitaciones resulta vital.
El hecho de ir a jugar relajado y sin tensiones es un factor esencial a la hora de desplegar perfectamente bien el método o sistema elegido. Los nervios y el apuro suelen jugar malas pasadas que se pagan con pérdidas y más pérdidas. Si estas condiciones psicológicas para jugar no están dadas, es mejor que el jugador no se presente en el casino y evite problemas.
Estos breves consejos permiten llevar una vida de juego mucho más equilibrada, lo que hará posible que el jugador viva del juego de la ruleta y despliegue sus métodos sin sobresaltos, como un verdadero profesional que no vive en el casino pero vive DEL casino.






