Así como el jugo de la ruleta tiene que ver con la necesidad lúdica inherente de todo ser humano, la tendencia la animismo está, también, presente en las actitudes y los dichos de la mayoría de los jugadores quienes suelen pensar que si no es la ruleta, algo está en su contra, y es ese algo lo que les causa sus pérdidas. Pero ganar a la ruleta es una simple cuestión de seguir un método profesional, un método que presente reglas que aporten elementos al jugador para que pueda enfrentar la ruleta, las probabilidades, las ganancias y, sobre todo, las pérdidas. Pero su visión particular al enfrentar estas situaciones provoca en muchos la caída en el animismo, el pensamiento mágico que otorga sentimientos y poderes a los objetos inanimados. Y en este caso, le toca a la ruleta. Entonces el jugador le atribuye ciertas características de raciocinio y cierta inquina en su contra, y emite frase tales como:
- “¡Maldita ruleta! Te acuerdas que ayer gané y hoy me haces perder...” – Cuando se sienta así, recuerde que la ruleta no tiene memoria. Simplemente a veces se gana y, otras, se pierde.
- “Me ganó la desgraciada!” – No olvide que la ruleta nunca gana: usted es quien pierde.
- “Antes de salir me recé 10 Avemarías, a ver si gano!!!” – Las leyes del azar no responden a ninguna fuerza sobrenatural ni a ningún conjuro humano.
- “Para esto me llamaste, para hacerme perder?” – Usted vino por su propia decisión, la ruleta no llama a nadie.
- ¡Ahora que voy ganando, la muy condenada me quiere echar! – La ruleta, simplemente, es. Ni expulsa a los ganadores ni llama a los perdedores. Ni le obliga a perder ni facilita que usted gane.
- “!Esta ruleta es una maldita!, mejor me paso a la otra...” – Las ruletas no tienen sentimientos como los humanos ni perciben las necesidades de dinero de los jugadores. No saben si usted desea ganar fervientemente o si, en cambio, le da lo mismo.
- “¿Por qué no me haces caso? “- Buena pregunta. La ruleta siempre responde a las estrategias del jugador haciéndole ganar o perder, pero tiene reglas claras que se deben respetar. El juego presenta una gran variedad de métodos para perder con menos frecuencia y poder ganar ciertas sumas, pero los sistemas no nos infalibles. Recuérdelo y no se engañe a sí mismo: la ruleta no opera en contra de nadie ni beneficia a nadie. Simplemente es un elemento que opera de acuerdo con los reglamentos de cierto casino y con los distintos sistemas que usted podría utilizar para superar el desafío de perder.
- ¡Por favor... no me hagas pasar un mala noche...!” – Aunque pronuncie esta expresión de deseo u otra parecida, no olvide que la ruleta no provoca emociones a propósito y no se entera de nada. No tiene forma de saber si usted la está insultando o si le está agradeciendo la suma que acaba de ganar.
Más allá del rasgo de humor de este artículo, es posible sacar provecho de su lectura, y quedarse con una enseñanza positiva: su relación ante los 37 números de la ruleta se da en un entorno PURAMENTE ESTADISTICO.





